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Dióxido de azufre (SO2)

Definición

Es un gas incoloro, irritante, no inflamable y con un olor penetrante que consiste en un átomo de azufre y dos de oxigeno (SO2).

Dióxido de Azufre (SO2)

Propiedades

El SO2 es de una sustancia reductora que con el tiempo y en contacto con el aire y la humedad se convierte en trióxido de azufre. La velocidad de esta reacción en condiciones normales es baja. En agua se disuelve formando una disolución ácida. Su vida media en la atmósfera es corta, de unos 2 a 4 días.

El dióxido de azufre es un intermedio importante en la producción del ácido sulfúrico. Se forma en la combustión de azufre elemental o sulfuros (p. ej. la pirita FeS2, la wurzita o la blenda (ambos ZnS), la galena PbS, etc.) Luego es oxidado en una segunda etapa al trióxido de azufre (SO3) que puede ser transformado directamente en el ácido sulfúrico. Antiguamente se empleaba  platino como catalizador de esta reacción, compuesto que ha sido sustituido en los sistemas más modernos por pentóxido de vanadio (V2O5) Para su síntesis en el laboratorio es a menudo más conveniente añadir ácido sobre sulfito.

El SO2 también se emplea en la industria del papel y la pulpa de madera como agente blanqueador. Otro de sus usos más destacados es como aditivo en vinos, donde se aplica para evitar el crecimiento de levaduras (acción desinfectante) y para prevenir la oxidación del alcohol etílico a ácido acético (vinagre).

Fuentes

Se emite a la atmósfera en forma de SO2 durante la quema de combustibles y el procesamiento de los minerales. Durante las horas y días siguientes, el SO2 se oxida todavía más, convirtiéndose en sulfato y ácido sulfúrico suspendidos en pequeñas partículas que se eliminan del aire mediante precipitación y/o deposición seca. Esta deposición de azufre es, junto con la deposición similar de nitrógeno procedente de las emisiones de NOx y NH3, la causa de la acidificación de los ecosistemas (suelo, lagos y ríos), fenómeno conocido como “lluvia ácida”.

La principal fuente de emisión de dióxido de azufre a la atmósfera es la combustión de productos petrolíferos y de carbón. Otra fuente muy importante es la oxidación del SH2. Sin embargo, algunas fuentes naturales también contribuyen a su emisión, como es el caso de los volcanes o del metabolismo anaerobio.

En España sus emisiones se concentran en Galicia y Aragón, al estar situadas en estas Comunidades importantes instalaciones productoras de electricidad que usan combustibles de baja calidad. En los últimos años se están produciendo importantes disminuciones en la emisión de este contaminante como consecuencia de estar sustituyéndose los carbones españoles (de baja calidad) por combustibles de importación, más limpios. De todas formas, las cantidades producidas siguen siendo bastante grandes y, de hecho, es el contaminante primario emitido en mayor cantidad después del CO.

Efectos

Los efectos derivados de la exposición al dióxido de azufre varían según su concentración y duración. Afecta sobre todo a las mucosidades y los pulmones, provocando ataques de tos. Si bien éste es absorbido principalmente por el sistema nasal, debido a su elevada solubilidad, la exposición a elevadas concentraciones durante cortos períodos de tiempo (exposición aguda) puede causar irritación del tracto respiratorio, bronquitis y congestión de los conductos bronquiales, especialmente en personas asmáticas. Además, diversos estudios han demostrado que la exposición crónica a este contaminante induce efectos adversos sobre la mortalidad, la morbilidad y la función pulmonar.

Además de los daños ejercidos sobre la salud, el dióxido de azufre constituye uno de los agentes causantes el deterioro de monumentos históricos (“mal de la piedra”), induciendo igualmente alteraciones morfológicas y fisiológicas en los receptores vegetales. En estos últimos el SO2, tras penetrar por los estomas, causa daños en el mesófilo que conducen a la aparición de manchas necróticas de diferente color en función de la especie y la concentración. Estos daños, que afectan mayoritariamente a las hojas más jóvenes, se extienden en ambas caras (haz y envés), progresando desde la base hasta el ápice foliar.

Necrosis foliar ocasionada por SO2

Pese a que el dióxido de azufre ha constituido durante décadas uno de los contaminantes más importantes del aire, las diferentes medidas adoptadas en los últimos años (aplicación de Directivas y desarrollo de tecnologías de depuración de los gases de emisión y de lavado de los carbones) han logrado reducir de manera significativa los niveles de inmisión de dicho contaminante.

Legislación



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